Dos años dedicados a la Sagrada Liturgia
2026-09-11
La Iglesia de Cuenca inició el bienio 2026 – 2028, dedicado a la misión Liturgia y Sacramentos, para redescubrir a la Eucaristía como centro de la actividad pastoral.
La Arquidiócesis de Cuenca inició en este mes un bienio pastoral dedicado a la Sagrada Liturgia. Lejos de reducirse a un simple ajuste técnico de rúbricas o a la búsqueda de celebraciones más solemnes, esta iniciativa se plantea como una oportunidad histórica de conversión y renovación comunitaria para la Iglesia particular que peregrina en el Azuay.
El centro de este plan radica en redescubrir la Liturgia no como un conjunto de trámites o ceremonias, sino como el verdadero corazón y fuente de la vida eclesial. Basado en las enseñanzas del Concilio Vaticano II (Sacrosanctum Concilium). El proyecto subraya que en la acción litúrgica se actualiza la obra de la redención y se manifiesta la identidad más profunda de la comunidad creyente.
El bienio abordará de manera integral diversas dimensiones:
• Formación y dimensión espiritual: Se buscará impulsar una participación plena, consciente y activa. Para ello, se enfatiza la necesidad de formar al clero, religiosos y laicos en sus dimensiones teológica, histórica, pastoral y jurídica, de modo que la vivencia sacramental transforme la vida cotidiana.
• Vida pastoral y comunitaria: Se pretende situar a la Eucaristía, los sacramentos, la Palabra de Dios y el Año Litúrgico en el centro de las parroquias, uniendo la celebración del templo con el compromiso misionero, la caridad y la evangelización.
• Disciplina eclesial: Se reitera el valor de las normas litúrgicas como salvaguarda de la unidad de la Iglesia, la dignidad del misterio y los derechos de los fieles.
En lo pastoral, para este bienio se busca que la Misa del domingo, los sacramentos, el canto, el silencio, vuelvan a tener peso. Que no sean una costumbre, sino el corazón del que nace todo lo demás: la caridad, la misión, el compromiso diario.
Y en lo canónico, se recordará algo que a veces se olvida: el Obispo es quien modera y custodia la vida litúrgica. La norma no es legalismo, es lo que cuida la unidad y la dignidad del misterio. El documento “Redemptionis Sacramentum” advierte que los abusos no pueden volverse costumbre.
Al final, el objetivo de este bienio de Liturgia y Sacramentos no es que celebremos más bonito, sino que vivamos mejor aquello que celebramos.
Lic. Reinaldo Hallo Ulloa, SC